Entre los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) el más conocido, y no por ello el más común, es la anorexia nerviosa el cual ha experimentado un incremento considerable de casos en los últimos años.
La anorexia nerviosa no es el único trastorno de conducta alimentaria, existen diversos TCA desde la niñez, pero al no haber una investigación profunda carecemos de clasificación e identificación de estos.
Hay muestras evidentes que facilitan su detección ya que van ligados al estado anímico y físico en consecuencia, entre ellas:
- Retraso psicosocial, aislamiento, falta afectiva…
- Enlentecimiento del desarrollo con retraso lineal (crecimiento en altura) e insomnio en algunos casos. Este retraso en el crecimiento puede pasar desapercibido por el pediatra o carecer de importancia para el mismo.
- Rumiación (acumulación excesiva de comida en la boca incluso regurgitación del contenido gástrico) esto acarrea problemas ya que puede pasar el alimento a las vías respiratorias.
- "Pica", es un término que se utiliza para la ingesta de sustancias no nutritivas como tizas, gomas, tierra… suelen ser niños poco estimulados o estresados.
- Fobias alimentarias, tras alguna situación traumática el niño le coge manía a un alimento concreto.
Las causas de estas conductas son diversas pero en el 90% de ellas son psicosociales: maltrato, abuso, abandono, aislamiento, falta afectiva, falta de comprensión, complejos, situaciones familiares traumáticas, padres excesivamente pendientes de la alimentación del niño…
Los TCA derivan en sintomatología física como delgadez, insomnio, estancamiento en altura, vómitos, desnutrición, malnutrición (deficiencia de absorción), inmunodepresión…
En la pubertad y la adolescencia
Hemos hablado de los trastornos en la infancia, ahora vamos a hablar de los trastornos que más se comentan, ocurren durante la pubertad y la adolescencia como anorexia nerviosa y bulimia.
La edad de riesgo comprende desde los 10 a los 24 años donde empiezan a tener consciencia de su aspecto físico y comienzan a dejarse llevar por patrones de belleza, modas, continuo bombardeo de las ventajas de estar delgada, sobrevaloración de poder engañar al cuerpo cuando siente hambre…. la TV tiene una responsabilidad importante en este tipo de mensajes.
El “clic” que activa este trastorno puede tener varias causas:
- Una relación sentimental finalizada.
- Sufrir una violación o maltrato o abuso.
- Tener un complejo físico durante muchos años hasta tomar la decisión de adelgazar.
- Menosprecio por parte de la familia o falta de apoyo en alguna circunstancia complicada.
- Familias sobreprotectoras, extremadamente rígidas, intolerantes, exigentes…
Por lo general son niñas las que sufren estos TCA pero cada vez se incrementa el número de casos en niños. El perfil de un adolescente o incluso un adulto con tendencia a este trastorno es: personalidad marcada, muy perfeccionistas, con éxito en los estudios o ámbito laboral con dedicación obsesiva, gran belleza e inconformismo continuo con su físico, gran carácter, clases sociales altas, búsqueda de aprobación en su entorno que si no consiguen se auto-castigan…
Los síntomas previos a una desnutrición avanzada con riesgo serían los siguientes:
- No aceptación de un peso adecuado a su edad o constitución.
- Miedo exagerado a engordar.
- Conversaciones diarias sobre alimentos, dietas y físico.
- Fijación obsesiva por su físico y el de los demás.
- Mal comportamiento en la mesa: desmenuzando los alimentos, apartándolos o sacándolos del plato, olisqueando con asco…
- Reducción de la vida social, comidas familiares o con amigos.
- Obsesión repentina por el deporte o el gasto energético.
- Influencia de su estado físico en el ánimo y autoestima.
Síntomas de mayor gravedad
Estos serían los primeros avisos de un posible TCA, tras estos aparecen síntomas de una gravedad mayor ya que pueden ocasionar daños irreparables.
- Distorsión de la imagen corporal, se ven gordos sin estarlo.
- Disminución de la ingesta.
- Desaparecen las relaciones sexuales por miedo a las críticas sobre su cuerpo.
- Sin percepción de su trastorno.
- Eliminación de horas de sueño para adelgazar.
- Uso abusivo de laxantes, quemagrasas, diuréticos, excitantes…
- Vómitos.
- Amenorrea.
- Estrés emocional.
- Desnutrición y malnutrición.
- Aspectos físicos: piel seca, pelo sin brillo y quebradizo, hipotermias, extremidades cianóticas (azuladas), bradicardia, hipotensión…
- Fallecimiento del paciente.
En el caso que percibamos estos comportamientos debemos acudir lo antes posible a un especialista con o sin el paciente para frenar el proceso, el profesional determinará el tipo de TCA que padece, siendo los más comunes:
Anorexia nerviosa restrictiva, donde queda anulada la ingesta casi por completo y existe una distorsión de la imagen corporal, percibiendo que cada alimento que ingiere le está engordando en el mismo momento.
Anorexia nerviosa purgativa, en la cual se realizan purgaciones posteriores a la ingesta para eliminar el alimento ingerido tanto por vómitos como laxantes o enemas anales, la imagen corporal también está distorsionada.
Bulimia nerviosa, donde existe una conducta compulsiva a la hora de la ingesta y una posterior sensación de culpa que para aliviarla recurren a la purga, por vómitos generalmente. En este trastorno no suelen estar en infrapeso, está más relacionado con un estado de ansiedad descontrolado.
Espero que estas nociones básicas sobre los TCA en niños y adolescentes puedan servir de ayuda para detectar cuanto antes una conducta anormal en la alimentación, de este modo tendremos más posibilidades para frenar el deterioro mental y físico del paciente.
Virginia Sánchez-Avila Arena
Nutricionista