Ni de paja, ni de madera, ni siquiera de ladrillo. Los tres cerditos deberían haberse hecho una casa de cartón reciclable. Los niños de hoy lo saben. Ecológica, práctica y muy resistente, tanto que el lobo nunca la hubiera podido tirar soplando… Tiene el tamaño ideal para los peques, se guarda en cualquier rincón y la pueden decorar como les guste. Vuelve el cartón como material para jugar.
Sí, el increíble material novedoso del que hablamos es el cartón corrugado, el material que se utiliza para envases y embalajes. La base de su resistencia está en la ondulación de sus capas interiores, que le confiere una estructura con gran resistencia mecánica por lo que aguanta perfectamente el peso de un niño y su manipulación constante durante interminables jornadas de juego.
Mobiliario infantil: cunas recicladas
Ya desde que nacen los podemos educar con el ejemplo. Podemos comprar una cuna de cartón para que duerman durante los primeros meses. Aunque más de uno pondrá el grito en el cielo si se entera de que el pequeñín pasa la noche en una cama de cartón, el invento no tiene más que ventajas. Es asequible, se pliega como una caja y se puede transportar de un sitio a otro, también colaboramos con el medio ambiente porque es reciclada y reciclable. Tiene un tratamiento retardador del fuego. Cumple con la normativa de seguridad europea, las patas consiguen un efecto balancín y puede ser tuneada a nuestro gusto o al de los hermanitos mayores. La venden en Urbanbaby.es por unos ochenta y cinco euros.
Además para los peques que ya empiezan a pintar… el pupitre de cartón reciclado, con tapa para guardar sus pinturas, puede servir para que dibujen sus obras de arte sobre un folio o sobre la mismísima mesa. Ligera y plegable, muy fácil de montar y trasladar, no raya el suelo ni molesta a los vecinos. Protege la integridad del menor gracias a sus esquinas blandas anti chichones. Se puede pasar un paño para limpiarla porque tiene una superficie satinada que lo facilita. También se vende el banco a juego para sentarse.
Niños que juegan con cartones
Una casa tan grande como una niña de ocho años, con su puerta y sus ventanas, con todos los detalles y con muchas posibilidades: decorarla y pintarla al gusto del pequeño propietario, ser el escenario de sus aventuras, recibir a sus amigos,… También hay casa de muñecas, con tres pisos, tipo masía catalana. Se pueden encontrar cabañas para ser usadas por exploradores y científicos, cobertizos para guardar las herramientas de los pequeños manitas, iglús que desafían al frio, tipis para indios con pinturas de paz, castillos fabulosos de princesas que persiguen dragones, etc.
También para los amantes de la velocidad hay cohetes del tamaño de un pequeño astronauta y que llegan a la luna y vuelven sin moverse, coches que se conducen sumando imaginaciones, aeroplanos pilotados por temerarios acróbatas del aire, y caballos balancines que trotan al ritmo de su jinete. Todos estos juguetes son de cartón, color cartón y se pliegan de forma muy sencilla. Ahí radica su belleza. Potencian la imaginación y el juego colectivo. Ahí radica su utilidad.
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