Quieres irte algunos días de vacaciones, hay que llevar el coche al taller y a los niños al campamento urbano, todavía tiemblas cuando piensas en septiembre y sus gastos: libros, carpetas, uniformes, bolis, deportivas, etc. ¡Cómo vas a celebrar el cumple del pequeño como es debido! ¡Cómo le vas a explicar que ni diez, ni cinco, ni cuatro amiguitos! Te damos soluciones ingeniosas e imaginativas:
¡Al agua patos! En verano y en Madrid hay excelentes piscinas públicas que por un módico precio, 2,50 por niño, pueden convertirse en un lugar de diversión sin fin. Solo necesitas una nevera portátil saturada de refrescos, sándwiches made in casa, algunas bolsas de patatas y una tarta o un bizcocho de chocolate casero decorado profusamente de chuches y siéntate a disfrutar.
Lleva juegos de mesa, cartas, algún balón y todo lo que te de de sí el maletero del coche, a los que siempre podrás recurrir si hay algún momento de bajón en los juegos. Y recuerda que estás en una piscina y que debes tomar todas las precauciones posibles para proteger a los niños para que el cumple se celebre con la mayor de las alegrías y sin ningún tipo de incidentes. El agua es fuente de diversión pero también resulta muy peligrosa.
Parques públicos. El Retiro, el Parque del Oeste, la Dehesa de la Villa o el que tengas más cerca son también ideales como lugar de reunión de los más pequeños. Además cualquiera de ellos cumple los requisitos para amenizar la fiesta con divertidísimas y económicas gincanas. Para la preparación, además de lo propuesto para llevar a la piscina, solo necesitas una tarde de manualidades y una tienda de “todo a un euro”. Lo primero es pensar en una historia sencilla, tipo videojuego, donde valientes caballeros, astronautas, indios, policías, extraterrestres deben encontrar un tesoro siguiendo un juego de pistas. Desarrolla el contenido de las mismas y numéralas, después elige su presentación: antiquísimos pergaminos, tintas invisibles, sobres lacrados, mensajes en botellas, o en micro papeles, y no olvides que lo más divertido es la variación: fabrica pistas físicas, psicológicas, acertijos, de conocimientos (y no te pases que se trata de un juego) y escóndelas debajo de lo que se te ocurra: bancos, piedras, en un árbol o en cualquier otro sitio; pídele a algún camarero de un quiosco cercano o a un viandante que te guarde un papel y se lo de a los niños cuando se lo pidan, y al final… exhaustos, y ahítos de carcajadas encontrarán un magnífico tesoro con todo tipo de chucherías. Un acierto seguro.
En ambos casos, los niños disfrutarán de unas instalaciones inmejorables, que son de todos y pagamos todos, la compañía de sus amigos, divertidos juegos y una merienda con tarta y velas. Seguro que para tu hijo, el verdadero protagonista, pasa a ser un cumpleaños inolvidable y tú podrás pensar: ¡quién dijo crisis!