Consideramos de aspecto “saludable” a una persona bronceada, vemos en la televisión niños que corren por la playa al sol. Hemos creado un prototipo de belleza, asociado a vacaciones y ocio que, sin embargo, puede favorecer múltiples problemas… El sol se acumula en nuestra piel, y en la de nuestros hijos. Debemos tomar precauciones.
Los niños no se cansan de jugar en el mar, ni quieren gorras, ni les molesta el sol… Pueden pasar horas y horas. Insolaciones, quemaduras y golpes de calor acechan a los más pequeños, la comida y el agua les pueden provocar gastroenteritis, los bichos les acribillan. El estupendo y tranquilo verano se convertirá, si no estamos alerta, en un lastimoso ir y venir al servicio de Urgencias.
Quemaduras
Según la Comunidad de Madrid “… la exposición excesiva al sol es más nociva durante la infancia y la adolescencia que durante la edad adulta. Algunos estudios de los investigadores han revelado que las quemaduras del sol que se producen antes de los quince años constituyen un factor de riesgo para el melanoma”.
Cuando detectes los primeros signos de quemadura solar, saca al niño de la playa o de la piscina y ponlo a la sombra. Aplícale paños de agua fresca con mucho cuidado, y extiéndele sobre la piel una buena capa de leche hidratante. Insiste con la crema y no le expongas más al sol. El hecho de que haya ampollas supone que las quemaduras son de segundo grado y hay que acudir al médico si no mejoran con el tratamiento.
Insolación
Si tiene la cara enrojecida, suda, tiene sofocos y está muy cansado… seguramente ha estado demasiado al sol. Si, además, le duele la cabeza, le aumenta la temperatura, siente nauseas, tiene trastornos visuales y somnolencia o le cuesta respirar, puede que se trate de algo grave. Mapfre nos aconseja, en estos casos, bajarle la temperatura poniéndolo a la sombra y aplicándole agua fresca y llevarlo al médico.
Golpe de calor
“Ocurre en ambientes de elevada temperatura y humedad y no es necesaria la exposición solar directa, ya que también puede ocurrir en lugares cerrados, con ambiente caluroso y húmedo y en los que corra muy poco el aire” explican en Mapfre. Hay que poner al niño en un sitio fresco, con la cabeza en alto e intentar bajarle la temperatura con paños fríos. Si no reacciona, hay que llevarle al hospital porque se trata de un problema serio.
Gastroenteritis
Altas temperaturas, alimentos mal conservados, frutas y verduras mal lavadas, el agua… pueden provocar diarrea y vómitos. En ese caso hay que dar al niño una dieta astringente y muchos líquidos para evitar la deshidratación. Se recomienda que tome a demanda un suero de venta en farmacias o zumo de limón con azúcar aunque lo mejor, al tratarse de un niño, es llevarle al médico. Según nos aconsejan desde Mapfre “no se puede tomar leche ni sus derivados. Como mucho se toleraría el yogur natural y los quesos frescos (…). Las frutas y verduras se evitarán crudas. Y durante una semana no se tomarán verduras de color verde: acelgas, espinacas, lechugas... ni almendras, compotas, nueces o pan negro. Se deben suprimir todos los dulces”.
Ojo con los bichos
La mayoría de los insectos no provocan picaduras de importancia. Los picores y pequeñas molestias que producen pueden ser tratados con productos de farmacia o incluso con tan solo un poco de hielo. Sin embargo las de abejas o avispas suelen ser más molestas y la manera de actuar que nos recomienda Mapfre consiste en extraer el aguijón raspando con una tarjeta y lavar bien la zona con agua y jabón. Después aplicar hielo y envolver en un pañuelo de tela durante diez minutos. Para terminar se puede aplicar una pomada con corticoides aunque al tratarse de niños sería recomendable que lo decidiera un profesional de la medicina.